lunes, 28 de julio de 2008

COSAS PEQUEÑAS

Las pequeñas cosas nos rodean y acompañan, a veces se hacen notar y otras, son tan insignificantes que ni siquiera percibimos que están con nosotros...y nos olvidamos de ellas.

Es cierto que cada uno es como es, aunque esto no es excusa para intentar ser mejor. Algunas actitudes se aprenden desde pequeños...no porque nos las enseñen, sino por que las vemos, las sentimos, las palpamos en nuestro entorno y las absorbemos.

Hoy mi pensamiento va hacia algo tan sencillo como un beso...un abrazo...una muestra de afecto palpable y tangible...algo tan fácil...y tan difícil..., tan auténtico...o tan diplomático..., todo un misterio.

A mi me cuesta...lo reconozco...no soy de esas que van por ahí soltando achuchones y besuqueando a diestro y siniestro...a veces me gustaría, porque siento la necesidad de hacerlo y no me sale...o porque simplemente, creo que otros lo necesitan...y quiero que me salga.

Un beso, puede ser algo de lo más banal...ves a un vecino que hace tiempo que no te cruzas...y le das dos besos, te presentan a un desconocido...y le das dos besos..., incluso a tus familiares, por cortesía...les das un beso.

A mis hijos...les doy miles de besos...besos de ternura, de cariño...besos que me salen solos y que ellos...aprecian, pero no saben hasta que punto son verdaderos, porque tampoco saben aún qué difícil resulta amar de verdad y que fácil resulta volcarse con ellos.

Están los besos de pasión...y los besos de "tierna pasión", esos en los que intentas descargar todo el amor que puedes...toda la sinceridad...todo..., ese beso, es sagrado...más que nada...es un beso único, privado, reservado...

Me gustaría saber poner todo mi amor en cada beso que doy...y hacer sentir que un día cualquiera, un momento cualquiera, es una ocasión para que el otro reciba algo de mi, algo que quizá no sabe hasta que punto me cuesta dar...absurdamente.

Un abrazo ya es otra cosa.

Cuando necesitas un abrazo...cuando quieres que te abracen...y lo hacen, es una sensación de lo más placentera, de lo más descansada, de lo más profundo que existe...es descansar en alguien, es liberarse...

Cuando alguien necesita un abrazo y somos capaces de acercarnos y dárselo...llorar con esa persona, hacerle sentir que nos importa, que todo su sufrimiento tiene consuelo...

Seguro que todos hemos experimentado todas estas sensaciones más de una vez, seguro. Pero, ¿Cuantas veces el deseo de hacerlo no vence el miedo, la timidez, el vértigo de desnudar un sentimiento ante el otro?

Existe una última cosa en la que pienso hoy... es una pequeña cosa de las más delicadas...de las que más cuestan...de las que más duelen...Es pedir perdón...de corazón o no, pero pedirlo...pronunciar esas palabras...aceptar cara a cara que hemos fallado...

No es lo mismo sentirlo o saberlo, que decirlo...¿A quién no le cuesta?

Hace poco un amigo me decía..."¿Cuantas veces has pedido perdón a tu marido?"...yo me sonrojé y dije..."Hombre...pedir, pedir...", mi marido que estaba escuchando dijo..."Cris es más de hacer que de decir"...Y es cierto..., pero pensando en el otro, sé que decirlo, también es necesario...y cuando he podido hacerlo...he sentido paz.

Quería empezar esta semana pensando en estas pequeñas cosas que, muchas veces, aparcamos, que muchas veces no podemos dar, que muchas veces, olvidamos hacer. Y aunque es cierto que la afectividad humana es ilimitada e insaciable, que no basta para llenarnos del todo...

¡Qué importante es sentir amor por los demás y demostrarlo!, ¡Qué importante es darnos un poquito aunque nos cueste!

Son muchas pequeñas cosas para ser lunes...pero es un buen propósito para un día cualquiera...y de momento...creo que merece la pena intentarlo.

7 comentarios:

Ana dijo...

Vale la pena intentar todo eso, porque después de todo, la vida está repleta de pequeñas cosas importantes (aunque lamentablemente lo olvidemos por el agobio de la rutina que nos pasa por encima).

CRIS dijo...

Muchas veces depende también de la forma de ser de cada uno.

Yo creo que todo eso es muy importante...¿Por qué a mi rayos costará tanto?

Estamos en ello...jajaja

Gracias por la visita...un beso

Hilda dijo...

Cris, coincido contigo, las cosas son valiosas no por el tamaño sino por lo que representen para nosotros y por la utilidad que tengan. Y no hay duda que un abrazo, un beso y pedir perdón u otorgarlo hacen maravillas.

De mí te cuento que soy muy besucona y me la paso abrazando a medio mundo, no me cuesta nadita, nadita demostrarle mi afecto a la gente, ji ji

Y efectivamente cuando alguien te abraza en el momento que más lo necesitas, es una de las sensaciones más placenteras que existen.

Y pedir perdón así como otorgarlo es de lo más difícil pero hay que hacerlo porque libera. Me hiciste recordar una canción muy vieja de un cantante llamado Dyango que se llamaba nos fallaron dos palabras o algo así, si un día encuentro la letra te la mando por mail.

Un abrazo y un beso. Hilda

Laura de Nava dijo...

Pequeñas grandes cosas: Saber que existes y que estás allí, que has sido creada para amar y para la felicidad con dimensión de eternidad. Un abrazo fraternal.

CRIS dijo...

Hilda, en eso te envidio...no sabes qué mal se pasa a veces...sobre todo porque parece que con los que más te cuesta es con los que más quieres...Gran parte de la culpa la tiene una palabrita que se llama "orgullo"...


Laura...estoy contigo en que sin la dimensión de eternidad el amor se queda muy cojo.

Un abrazo a las dos

ave fénix dijo...

a mi me encantan los abrazos, mucho más que los besos.
Siempre digo que el abrazo en el momento adecuado reconforta, anima, es una buena medicina...
En cuanto a pedir perdón, creo que es muy importante dejarse el propio "yo" a un lado y pedirlo....

CRIS dijo...

A mi me encantan también...siempre quedan en la memoria al menos uno o dos...de esos que te "salvaron la vida" o te "dieron alas".

¡Qué nostalgia...madre mía!...jajaja

¿Sabes quienes son los más abrazadores que conozco?, los Norteamericanos...tendrán sus cosillas, como todos...pero saben hacerte sentir bien, son muy afectivos...al menos los que yo he tratado.

Besos Ave...