jueves, 17 de julio de 2008

UNA GRAN ALEGRÍA


Yo soy una de las jóvenes que años atrás acudía a las "Jornadas mundiales de la juventud", con el Papa. Ya no voy, porque gracias a ellas, entre otras cosas, mi vida tomó un camino concreto y ahora tengo otras responsabilidades que me lo impiden.
Sin embargo, me sigue emocionando profundamente ver las imágenes de todos esos jóvenes exultantes, deseosos de recibir una Palabra que les alimente y les de ánimo en el difícil trayecto de la vida.
Son días duros; a la paliza del viaje se une el dormir poco, comer cómo y cuando se puede, caminatas, autocares..pero es el espíritu de cualquier peregrinación, donde, esas pequeñas cosas no son en absoluto lo que más importan.
Esta mañana me he levantado, he encendido la radio y me he llevado una sorpresa monumental...El Papa Benedicto XVI estaba hablando, era su discurso de bienvenida en vivo y en directo...

Yo soy de la generación de Juan Pablo II, con él he vivido mis experiencias "peregrinas" y reconozco que sus palabras siempre me emocionaron y motivaron...para mi es alguien especial, el cariño y respeto que siento por su persona, es muchísimo.

Con Benedicto aún no había conectado mucho, lo reconozco...también es verdad que el ajetreo de vida que llevo, no me permite estar al día de todas sus intervenciones y palabras. Sí me leí su libro "Jesús de Nazaret"...me gustó, aunque no me resultó fácil de leer...en fin, cómo digo...que aún no sentía esa conexión que me unía al anterior Papa.

Recuerdo que cuando fue elegido, se suscitaron muchas polémicas, como es lógico. Una tarde estaba mi casa, escuchando un programa de radio sobre la elección de Benedicto como nuevo pontífice. La gente llamaba a la emisora y dejaba su opinión reflejando, inquietud..., escepticismo...y también tristeza...¡¡Es que, realmente Juan Pablo II había dejado el listón muy alto !!

En ese momento fui a por el teléfono y llamé a la radio...jamás pensé que me cogerían, pero, cual fue mi sorpresa cuando me dieron paso en directo y tuve que aportar mi experiencia y opinión al debate.

Recuerdo que rápidamente vino a mi mente la figura del Espíritu Santo y cómo su poder es superior a cualquier cualidad humana...Si creemos que Él existe...¿De qué tener miedo? Benedicto XVI, era el Papa que Dios había querido...había permitido que estuviera ahí...nosotros debíamos confiar, esperar y estar abiertos a recibir, no lo mismo que con Juan Pablo, ya que son personas diferentes...pero sí algo bueno para nosotros y sobre todo...Palabra de Dios.

Me preguntaron entonces algo..."¿Qué esperas tú de este Papa?", a lo que yo respondí:

"Me considero una persona joven, a pesar de ello, estoy casada y tengo 3 hijos (aún no estaba Pablete con nosotros...), cosa poco corriente en esta época para la gente de nuestra edad. He seguido a Juan Pablo II y gracias a su ánimo y fortaleza espiritual hemos sido capaces de formar una familia cristiana a pesar de muchas dificultades, críticas y la sensación de ir contra corriente permanentemente.

A Benedicto sólo le pido que no se olvide nunca de los jóvenes y las familias que intentamos seguir cada día a Cristo contra viento y marea y que, necesitamos permanentemente el ánimo para saber que no estamos solos y que nuestras dificultades tienen sentido."

Esta mañana, escuchando a Benedicto XVI se me han saltado las lágrimas y me he emocionado muchísimo, porque su discurso estaba cargado de belleza cuando describía todas las maravillas de la Creación, porque estaba cargado de valentía cuando decía que "nadie está obligado a no ser cristiano" e invitaba a los jóvenes a no rendirse ante el relativismo y la mentira y a no verse solo como "productos para una sociedad de consumo y creación de dinero", sino como criaturas pensadas y amadas profundamente por Dios. Ha animado a dar testimonio con perseverancia, recordando a tantos que dieron sus vidas por anunciar el Evangelio a lo largo de todas las épocas...y ha alertado de los peligros y tentaciones que nos venden como "cosas buenas" y que destruyen a la persona.

En definitiva...me ha hecho recordar aquellos años en los que mi vida se estaba forjando y necesitaba referencias y personas que me hablaran claro, desde la verdad de mi existencia...sin tapujos, sin medias tintas...respetando mi libertad y abriéndome caminos para seguir adelante.

A día de hoy, sólo tengo agradecimiento y espero y sé, que muchos jóvenes que están allí o en otras partes del planeta se sentirán impulsados por esta llamada y podrán encontrar en Cristo y en la Iglesia el sentido de su vida. Su mayor tesoro.

9 comentarios:

amor y libertad dijo...

te conozco más con este post, cris, me alegra compartas mi fe cristiana, por supuesto cada uno es como es y cada uno tiene sus ideas, supongo que no sigues al 100 por 100 todo lo que sale de la iglesia, ¿o sí?

un abrazo

CRIS dijo...

Santi, me puedes explicar un poco a qué te refieres con esta pregunta?

¿Te refieres a si me parece bien todo lo que dice el Papa? ¿A si lo cumplo? o ¿Si creo firmemente en todo lo que se dice en la Iglesia?

Malen@Escurre dijo...

se refiere, a que todo lo que brilla, no es oro.
Besines.

CRIS dijo...

Puede que todo lo que brilla no sea oro, pero brilla...lo importante es el valor que tú quieras dar a las cosas, lo que signifiquen para tí...

Quizá poseer oro no es la mayor riqueza...

alex- dijo...

Nadie puede cumplir al 100% pero por lo menos se intenta.

alex- dijo...

Al menos eso es lo que pienso que Cris quiere decir..

luis dijo...

Yo pienso como Cris y creo que las cosas feas las vemos asi en parte porque comulgamos con ellas.

Más de mayor, pero tambien he vivido alguna de esas jornadas que tan bien relatas

Yasser dijo...

yo crei que actual papa es una sorpresa, al principio se vendió una imagen que las personas tenian o tienen cierto recelo, pero creo que lo ha hecho bien, salvo algunas cosas y se enriende pues es humano y tambien va al baño.

me parece un personaje brillante, por cierto que voy a empezar a leerme las audiencias que está dando

saludos Cris ánimo!!!

JORGE dijo...

Apreciada en Cristo Cris,

Me has hecho recordar esas jornadas juveniles cuando vino Juan Pablo II a mi país, fueron 2 oportunidades y gracias a Dios las viví intensamente.

Pero Benedicto XVI tiene una riqueza muy especial en cada palabra que dice o escribe, y hay que aprovecharlo.

Gracias y bendiciones