miércoles, 6 de agosto de 2008

EL VALOR DE LO PEQUEÑO

Digamos que estoy acostumbrada a la gran ciudad y a vivir en un barrio antiguo...de esos con solera en los que se respira vida por todas partes.

Ruido, gente, comercios, personas del barrio que te cruzas cada día y te saludas...o te ignoras.

Por la noche, cuando ya estoy en casa, me veo en una pequeña burbuja colocada en mitad de esa red, rodeada de cosas, pero con mi vida concreta y definida, dentro de un círculo no muy grande y bien delimitado.

Estos días, me he mudado al campo..., no muy lejos...

Ayer por la noche, salí a dar un paseo, me subí a lo alto de una roca donde se ven las luces de Madrid delante y si miras arriba...miles de estrellas. Me resultó imposible no acentuar aún más la sensación de "inmensidad" ante lo que me rodea, frente a mi mundo.

Me vi a mi misma allí sentada, como una hormiga en medio de algo tan grande...a oscuras, en silencio, en soledad..., sintiéndome algo realmente insignificante. Y pensé: ¿Qué importancia puede tener mi pequeña burbuja en medio de este todo?

Pero la verdad es que estaba allí...y podía ver y respirar...En realidad, por un momento, fui consciente de que la pequeña burbuja y aquella inmensidad confluían en una misma cosa...MI VIDA, ese gran don que alguien me otorgó y que ahora me decía: "Esto tan pequeño que ves, es lo que tienes...lo tuyo"

Y en la inmensidad, pensando en lo pequeño, ví que lo pequeño también era importante para Tí.

Porque en lo pequeño estás Tú. Porque nada, se escapa a Tí... y la vida, en realidad, eres Tú.

Lo pequeño se abre y sale al mundo...al final, acaba mezclándose y pasa a formar parte de la grandeza de las cosas, de una gran inmensidad..., y pienso que quizá eso, sea su única misión.

"Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres."
(Rabindranath Thagore)

10 comentarios:

luis dijo...

Querida Cris: Soy María Jesús. No sabes como te entiendo porque me siento tantas veces tan insignificante y con ganaws de gritar ¡¿pero que quieres de mí?!. Me preguntabas en el blog por el secreto. A mi también me gustaría si alguien tiene un secreto que me lo diga, de momento me propongo escalar poco a poco mi propia montaña, sabiendo que cuando llegue a la cumbre de la actual surgirá otra aún más grande, más difícil y más bella. Lo que si he aprendido es a no desesperarme por saber cual es mi próxima montaña, quizá eso si sea un secreto,
Un abrazo0

lojeda dijo...

Cuando uno se abre a un espacio grande y abierto, es cuando se da cuenta de lo pequeño que es.
La grandeza del firmamento o la inmensidad del mar, nos hace sentirnos como granitos de arena en medio del desierto, pero esa cosa insignificante,ese granito, es vital para el transcurso de la vida y del universo.
Somos gotitas, que aportamos nuestra humedad a este mundo tan bonito.
Besos.

LUISA dijo...

Las cosas pequeñas son las que hacen la vida amable, las que dan sal al mundo, sobre las que se apoyan los grandes pilares de nuestras vidas. Las bacterias son tan malas o mas que las grandes fieras.
Lo pequeño hay que cuidarlo,mimarlo y si hace falta,cuando brota y no es bueno,cortarlo.
Tú eres pequeña y eres grande,grande,grande.Dios se ha recreado contigo,te ha pensado,te quiere con locura y espera grandes cosas de tí.¿Tú pequeña? sí, y también Tú Grande.
Besos de Luisa,al Sur de Minesota,digo de España

amor y libertad dijo...

eso de "la vida eres Tú" me ha encantado

un abrazo

Familia sin apuros dijo...

AH¡¡¡ las cosa pequeñas. Son las cosas pequeñas donde uno se hace grande. Son esas cosas, las cosas pequeñas, las que nos atraen hacía abajo o las que nos lanzan para arriba. Todos depende de nosotros.
Callar el leve dolor de cabeza para no preocupar al otro, callar para que hablen los demás, dar una sorpresa a tu mujer llevandole el desayuno a la cama,.... ¡¡que cosas más grandes¡¡¡. ¿ como podemos decir a esto cosas pequeñas?

ANAROSKI dijo...

Creo que ser pequeño es ser grande, y ahí está la grandeza de Dios, si tomamos el ser pequeño como un inicio, un aprendizaje, se nos permitirá crecer, y creceremos, sin embargo si nos sentimos grandes y entendidos, estaremos limitando nuestro crecimiento, las personas que más crecen son las más pequeñas, porque ese sentimiento las hace engrandecer, su alma, su vida, su corazón, y si no, observar un recién nacido pequeño y uno grandote, al cabo de un año, puede ocurrir que los dos tengan la misma estatura, y sin embargo uno empezó más pequeño, es decir ha recorrido más camino, así que creo que hay que estar orgullosos de ser pequeños para poder seguir construyendonos como personas, y todo esto por supuestisimo con la gran ayuda de nuestro Padre.

Buenas noches.

Hilda dijo...

En mi tierra decimos "de grano en grano, llena la gallina el buche"
las cosas aparentemente pequeñas, son parte de las infinitamente grandes!!!

Que hermoso pensamiento de R. Thagore, genial!!

saludos. Hilda

CRIS dijo...

Cada vez que entro en el blog y me encuentro con vuestros comentarios me entra una alegría enorme, sobre todo, porque me ayudan y siempre, siempre, me dan algo nuevo.

Ultimamente es cierto que estoy un poco "escatológica" y que pienso demasiado, pero bueno, son momentos en los que una tiene que refelxionar...o puede hacerlo.

Maria Jesús...eres muy bienvenida...yo, de algún modo, también me siento identificada contigo y seguro que tenemos muchas cosas en común, al menos, la principal. Un beso muy fuerte para todos, y sigue escribiendo...a ver si se me pega algo...

Lourdes, siempre dices cosas que llegan a algún punto, gracias.

Luisa...me has dejado sin palabras...la verdad, tienes razón en que soy pequeña y grande, porque Dios me lo ha demostrado muchas veces, la cuestión es creer y no desfallecer.

Santi...espero que además de gustarte esa frase puedas creer de corazón que es verdad.

Familia, nunca hay que dejar los detalles, aunque a veces cueste...si ellos faltan, el "todo" se queda cojo...verdaderamente.

Hilda, me encantan los dichos...jajaja. BEsos.

Un abrazo a todos

Irache dijo...

Hola Cris.
Sabes, es curioso, pero yo, cuando me voy de vacaciones unos dias y vuelvo a Madrid por la carretera de la Coruña y veo la imagen que tu describes, me entra una sensación de hormiga, de ser un numero en una inmensa colmena, uno más entre millones de seres que se mueven de un lado a otro,no sé, algo raro, ¿pero no me gusta. Recuerdo que una vez cuando volviamos de noche, había una luna preciosa y fué una sensación rarisima, porque era como si no pegara, no fuera su sitio, parecia que la habian colgado como un adorno. En realidad lo que me ocurre es eso, que en Madrid todo me resulta artificial, hecho por el hombre y para el hombre. Cuando esoy fuera y contemplo la naturaleza, el mar,etc, en verdad me sale del corazón pensar "Oh Señor nuestro Dios, que admirable es tu nombre por toda la tierra. Si contemplo el cielo y las estrellas que has creado ¿ Que es el hombre para que te acuerdes de él? ¿El hijo del hombre para darle poder? lo hiciste poco menos que lo angeles, de gloria y honor lo has coronado, todo lo sometiste bajo sus pies" salmo 8 , creo.
Me voy unos dias , espero que lo paseis muy bien. Te echaré de menos. Un besito.

CRIS dijo...

Y yo también...

Hoy me he acordado de tí, porque he parado a tomar café antes de ir a la ofi en ese sitio de Príncipe de Vergara que estuvimos aquel día, después del Notario...no sé si te acuerdas...jajaja.

¡¡Qué tiempos aquellos niña!!

¿Y ahora quién rayos va a tomar café conmigo?...

Estas intimidades del blog no son nada...jajaja

Besos, descansa, pásalo bien, disfruta.

Nos vemos a la vuelta.