lunes, 19 de mayo de 2008

UNA LECCIÓN DE AMOR

Hace unos años tuve el enorme privilegio y placer de hacer el "Camino de Santiago".

Podría contar muchas anécdotas, algunas son curiosas, otras interesantes y todas enriquecedoras...

De todas, hoy me he acordado de una:

A lo largo del Camino, encuentras mucha gente diferente. Con el paso de los días, algunos te van resultando familiares, incluso puede establecerse un vínculo de amistad o simpatía.

Llevaba varios días coincidiendo en albergues y bases de acampada con una familia que no pasaba desapercibida. Eran unos padres con sus cinco hijos de edades diversas...desde adolescentes hasta un pequeño de seis o siete años.
Estaban haciendo el camino en bicicleta, lo cual, además de ser duro...moviendo a tanta gente junta y tan pequeños...a mi me parecía una proeza.

Hacíamos noche en Ponferrada, habían habilitado el Polideportivo Municipal y estaba abarrotado.
Colocaron sus sacos junto a mi sitio...yo, les observaba y no daba crédito...tenían una ilusión tremenda, los pequeños parecían no estar cansados, los hijos más mayores ayudaban a los padres en las tareas propias del momento...organizar mochilas, ir a buscar algo de comer, lavar calcetines o jugar con sus hermanos. Los padres estaban tan felices viendo a sus hijos. Todo lo que transmitían era positivo.

A la mañana siguiente, cuando despertamos, encontré un gran revuelo en la familia; varios niños lloraban desconsoladamente y los padres intentaban poner calma.
"¿Qué ha ocurrido?", pregunté...
"Nos han robado las bicis...", dijo un pequeño entre lágrimas.

A todos nos entró una rabia tremenda..., nos pusimos como fieras, era muy injusto y desesperanzador ver a toda aquella familia pasándolo mal...por culpa de un "chorizo de tres al cuarto"...estábamos indignados y no parábamos de soltar improperios a la vez que tratábamos de consolar un poco a los pequeños.

De pronto, el padre, con mucha calma, alzó la voz y dijo..."No os preocupéis, que esto lo arreglo yo..."

Y se marchó..., y, como por arte de magia, todos se calmaron con una confianza ciega en aquellas palabras y se pusieron a empaquetar sus cosas.

Nosotros....enfadados con la situación y algo más incrédulos, pensamos que no había muchas posibilidades de encontrar las bicis, y que, aunque aparecieran, no se iban a quedar allí hasta entonces...nos dio una pena tremenda pensar que el Camino para ellos había terminado...y encima de aquella forma.

Sin embargo...la decisión, la fortaleza, la nobleza y la generosidad de aquel padre de familia nos dejó a todos con los ojos como platos...cuando al cabo de poco tiempo apareció en aquel polideportivo con siete flamantes bicicletas nuevas...ante la cara de alegría de sus hijos y por supuesto, de todos nosotros.

Nos preguntábamos cuanto dinero se habría gastado...dónde las habría conseguido...etc, sin embargo, aquel padre, que no daba muestra de estar afectado por esas cosas, dijo:

"No os preocupéis más por las bicicletas. Os prometí que acabaríamos este viaje todos juntos...y vamos a hacerlo. Nuestras bicis se las habrá llevado alguien que seguramente las necesitaba más que nosotros y quizá, gracias a ellas pueda algún día hacer el Camino de Santiago y ser tan feliz como nosotros lo somos ahora".

Y aquello que parecía tan tremendo...se convirtió en una anécdota, un pasar página, que a todos nos enseñó una gran lección.

Nos entró una tremenda alegría y aplaudimos a aquella familia, que ante las adversidades, puso optimismo y ganas de continuar...y sobre todo, una dosis grande de amor y desprendimiento.

Termino este post con un pensamiento de los Padres del Desierto ("Las Sentencias de los Padres del Desierto", Ed. Desclee de Brower, 1989, p.263):

"No hay mayor amor que dar la vida por el prójimo. Porque si uno, al oír un insulto, pudiendo devolverlo, lucha, vence y no contesta, o si herido en alguna cosa, lo lleva con paciencia, sin vengarse del que le ha ofendido, el que así obra, está dando su vida por el prójimo."

11 comentarios:

Hilda dijo...

Hijole, que difícil actuar así, yo estaría tronando contra el ladrón y el padre de esa familia, dio a todos una lección de perdón muy buena en verdad y muy acorde al pensamiento que pusiste.

Eso a mí me cuesta mucho trabajo. Porque si bien no acostumbro desquitarme y vengarme, eso de quedarme callada ante un insulto, mmmm, como que no se me da y debería dárseme. Tengo que trabajar en mantener cerrada mi boquita!!

Saludos y un gusto saber que disfrutaste tus días de descanso.
Hilda

CRIS dijo...

Pues la verdad es que a mi también me resulta muy difícil tener la boca cerrada cuando algo me parece injusto. Sin embargo, en este caso reconozco, que el padre hizo lo único que podía hacer; dar una enseñanza a sus hijos y pasar página, por el bien de todos. Seguro que aquello les compensó más que cualquier otra acción y seguro que recibió el ciento por uno, pero hay que estar en el pellejo y actuar...Yo le doy un diez. Un abrazo

Shasta dijo...

Hombre, lo de que las habrá robado alguien que las necesitará más que ellos es una de las mayores bobadas que he oído en mucho tiempo.
Se las llevó un malnacido ladrón.

ave fénix dijo...

He disfrutado leyendo esta entrada tuya, me dá una buena lección...
Besos.

CRIS dijo...

Bueno Shasta, supongo que el padre pretendía quitar hierro al asunto y demostrar a sus hijos que las cosas importantes de la vida no son las materiales. Podría haberse puesto a despotricar, pero decidió que no le compensaba.
Me alegro Ave, si tenéis ocasión haced el Camino...es una experiencia única.

Shasta dijo...

Cris, pero tal vez el mensaje del padre fue más bien el decir que el que roba es porque lo necesita.

Exnume dijo...

Hola, Cris, te añado en mis "Blogs en sintonía" y aunque con retraso, muchas felicidades por tus 10 años de Matrimonio!!
saludos

Martha dijo...

Hola Cris, cuando puedas pásate por mi blog.
Te he dejado un premio.

Un abrazo fuerte.
Martha.

CRIS dijo...

Muchas gracias Exumene y Martha...
Yo también os leo, me gustan vuestros blogs, entre todos intentamos poner nuestro granito de arena para construir cosas en "positivo".

Martha dijo...

Gracias a ti CRIS por el ejemplo que nos dea y por ser siempre tan, tan positiva.

De ahí el nombre de tu blog, no...?

Me encanta lo que escribes.
Gracias de nuevo!

No tengas prisa en resolver el meme, comprendo que vas de vólido, es la mala costumbre que tenemos todos hoy día...

Un beso.
Martha.

CRIS dijo...

Acabo de ver la refelxión de Shasta...
Lo que dices, es cierto que de algún modo podría darse a entender.
Yo creo que en muchos casos, realmente, es así...que el que roba, lo hace por necesidad. Sin embargo...no creo que sea este.
Yo creo que el padre simplemente quería quitar hierro al asunto, demostrar a sus hijos que lo material no es lo más importante y darles a entender que, ellos eran felices a pesar del robo...y que los que habían robado...eran, simplemente, menos afortunados.
Eso no quita, que fueran unos ladrones sin escrúpulos.
Un saludo