viernes, 21 de noviembre de 2008

UN BUEN HOMBRE...UN BUEN MENSAJE

Ayer, 20 de Noviembre, se celebró el Día Universal del Niño.

Hay muchísimas injusticias y aberraciones que afectan a los más pequeños; abusos, explotación, maltrato, pobreza, hambruna, enfermedades...

Os he querido hacer llegar como reflexión para el fin de semana, el último testimonio de una persona que dejó un gran legado a la infancia y que, ante todo, fue un hombre íntegro cuya filosofía parte de su amor a Dios y el respeto a la Naturaleza y a las personas:


Baden Powell

Fundador del los Boy Scouts


Lo hago, porque a pesar de todas estas cosas tremendas, siempre estará en nuestras manos el tratar de hacer un mundo mejor.

Os dejo también un video que se hizo con motivo de la celebración del centenario de los Boy Scouts, en 2007
¡¡Buen fin de semana!!

EL ÚLTIMO MENSAJE DE BADEN POWELL

Queridos Scouts:

Si alguna vez habéis visto la obra de "Peter Pan", recordaréis cómo el jefe de los piratas estaba siempre haciendo su último discurso de despedida, por temor de que posiblemente cuando llegara la hora en que había de morir no fuera a tener tiempo para darlo a conocer. Así me sucede a mí, y aún cuando no me estoy muriendo en este momento, esto tendrá que suceder uno de estos días, y deseo deciros una palabra de despedida.

Recordad que esta es la última que oiréis de mí, por tanto, meditadla.

He tenido una vida muy dichosa, y deseo que todos vosotros tengáis también vidas muy dichosas. Tengo para mí que Dios nos ha puesto en este mundo encantador para que seamos felices y gocemos de la vida. Pero la felicidad no proviene de la riqueza, ni de tener éxito en la carrera simplemente, ni dándose uno gusto a sí mismo.

Un paso hacia la felicidad es hacerse uno sano y fuerte, cuando niño, para poder ser útil, y así, poder gozar de la vida cuando se es hombre. El estudio de la naturaleza os enseñará cómo ha llenado Dios de cosas bellas y maravillosas este mundo, para que lo podáis gozar. Estad satisfechos con lo que os haya tocado y sacad de ello el mejor partido que podáis. Ved siempre el lado bueno de las cosas, y no el malo.

Pero la verdadera manera de obtener la felicidad es haciendo felices a los demás. Tratad de dejar este mundo en mejores condiciones de como lo encontrasteis; de esta manera, cuando os llegue la hora de morir, podréis hacerlo felices, porque, por lo menos, no perdisteis el tiempo e hicisteis cuanto os fue posible por hacer el bien.

"Estad Listos" en esta forma, para gozar de una vida dichosa y morir dichosos: asíos a vuestra Promesa Scout, siempre, aun cuando hayáis dejado de ser muchachos. Que Dios os ayude a hacerlo así.

Vuestro amigo, B.P.


jueves, 20 de noviembre de 2008

FIDELIDAD Y MATRIMONIO CRISTIANO

Ayer por la tarde, escuchando una Palabra sobre la Virgen, tuve la ocasión de meditar sobre un concepto: Fidelidad.

Me llamó especialmente la atención, y sin desligarlo de la Virgen, intenté llevarla a mi vida en sus distintas facetas; mi matrimonio, mis ideas, mis creencias, mis amistades, mi trabajo, mis carismas...¡Qué importante es ser fiel! Pero...

La fidelidad es algo bastante difícil de conseguir, porque todos podemos ser fieles en un momento dado...pero, ¿siempre fieles?

¿Qué hace falta para poder ser siempre fieles?

Ayer escuché cuatro ideas muy relacionadas entre sí y que son cuatro herramientas. A mi, me han ayudado a analizar mis actitudes. Estas ideas son:

-Llamada
-Obediencia
-Coherencia
-Continuidad

Voy a centrarme en el matrimonio, y en "ser fiel a la persona" pasando por "ser fiel a estos pasos":

Llamada: Esto lo uno a vocación, no en sentido de "lo que me gustaría ser o hacer", sino vocación en el sentido del latín, de donde procede la palabra: "vocare=llamar".

Yo en un momento dado me sentí llamada a ser "esposa", de esta llamada nació mi "voluntad" de serlo, y de esta voluntad, el poder ser fiel a la llamada.

Obediencia: Una vez que yo tengo voluntad de seguir esa llamada, la vocación exige compromiso, un compromiso que está basado no en los logros; porque entonces, nos sentiríamos muchas veces vacíos y frustrados, sino en el hacer del día a día.

En el rito del matrimonio se dice: "prometo serte fiel"...luego, el compromiso, es la obediencia a la promesa,...prometer algo exige cumplir con tu parte del "trato", no todo está en nuestras manos, es cierto, pero hay que velar por aquello que hemos prometido, poner todo de nuestra parte. Del compromiso, nace la fidelidad a la promesa.

Coherencia: Una vez que estamos "construyendo", hay que tener las ideas claras y ser coherentes con el proyecto al que nos hemos comprometido...no vale poner los cimientos para una casa y luego querer hacer un polideportivo, porque los planos, no nos sirven, y al final, no haremos ni lo uno ni lo otro. De la coherencia, nace la fidelidad a la idea.

Constancia: Toda obra exige esfuerzo, exige estar ahí; si tiramos la toalla...entonces, la obra se para, y no se puede construir la casa. Hay que mantener el deseo, la voluntad y la idea, a pesar de las dificultades...De la constancia, nace la fidelidad al proyecto y por tanto, la consecución de los objetivos.

Todo esto, para que no se convierta en un yugo que se nos haga imposible de llevar, debe estar regado por algo fundamental: el amor. ¿Qué amor?

Defiendo firmemente el matrimonio cristiano, porque está basado en un modelo que funciona.

Si pensamos en la Virgen, ella siguió este camino: escuchó la llamada, obedeció a la palabra, fue coherente con su "si quiero" y con su deseo de consagrarse en cuerpo y alma a Dios y fue constante...en la alegría de ver nacer a su hijo, en su virginidad, en su sufrimiento al pie de la cruz. ¿Qué decir de San José?

El modelo a seguir, es excepcional, pero, si ellos lo lograron, y son modelo...¿No podremos nosotros? ¿Dónde estará el secreto?

Ellos tuvieron "fidelidad" y amor a Dios, pero también, antes de dar sus pasos, creo que estuvo el hecho de que Dios les amó primero y que Él fue fiel con ellos primero.

Creo que nadie puede amar, aquello que no conoce...luego, me parece obvio creer, que habían conocido el amor y la fidelidad de Dios.

Esto anima, ¿no?

Cuando uno se siente amado, también se siente motivado...y se siente feliz y funciona.

Me quedo con esta "clave"...Dios, siempre ama primero...y este motor, nos impulsa a nosotros a poder hacer lo mismo...

martes, 18 de noviembre de 2008

TECNOLOGÍA DIVINA


¡Madre mía! No sé como después de tantos años de instinto artístico...aún sigo a vueltas con la perspectiva de las cosas...
Yo, con eso de que soy muy plástica...necesito ver...ver para muchas veces entender...hoy se me ha puesto delante el modo para enfocar cierto problema que me tenía ultimamente sin paz.

No sé si alguna vez habéis ido a una ecografía...u os la han hecho; a mi, unas cuantas veces, y, tengo que reconocer, que soy incapaz de entender el funcionamiento de ese artilugio...incapaz del todo...pero está claro que, con un simple giro de muñeca y el medio conductor adecuado, cambia la perspectiva de la cosa que se esté observando y te permite acceder a todos los rincones, hasta los más ocultos...(siempre y cuando la "cosa" no lo impida..."deliberadamente").

Pues bien...ayer me hicieron una ecografía espiritual..."ángel de la guarda"...si lo lees...esto va por tí...¡Gracias!

Imaginaos...yo con un problema insignificantemente puñetero...porque soy de las que digo que ante lo gordo...me crezco, pero en lo pequeño, me hundo...y me manda Dios a una excursión, que yo me creo que va ser a merendar...y nada..me encuentro con el ecógrafo, bien dispuesto a escudriñarme y hacerme una ecografía espiritual...¡Vaya bromitas tiene El Señor!...

A regañadientes, me dejo hacer...me tumbo, me preparo y doy un respingo cuando me empiezan a untar el gel viscoso y frío, que abre la puerta a todo aquello que permanece oculto a mis ojos.

Efectivamente...no es fácil...la pantalla muestra muchas cosas, al principio son sólo manchas blancas y negras...no tengo ni idea de cómo interpretar aquello.

Silencio...reflexión, y habla el experto.
Lo va explicando...y todo aparece ante mis ojos, poco a poco....

¡Ay Señor!
¿Por qué será muchas veces imposible desprenderse de esos pensamientos o situaciones que nos quitan la paz, sin ser en absoluto lo más importante?, sobre todo...¿Por qué nos costará tanto aceptar que nuestra actitud, no es la correcta?, ¿Como no seremos capaces de ver fácilmente lo que tenemos que ver?

Es cierto que son nuestras cosas, y que por pequeñas que sean, muchas veces, la mayoría, están ligadas a sentimientos, a afectos, a cosas de las que no es fácil desprenderse, ya que en ellas se manifiesta claramente nuestra naturaleza humana.

Pero precisamente, porque soy así...necesito a Dios; y estos ayudantes que me manda de tarde en tarde para escudriñarme.

Él pone ante mis los ojos la pantalla en la que está toda la verdad de mi interior...donde, no veo nada...imposible para mi entender...porque no tengo las claves, es cierto, pero también es la "mano experta", que guia nuestros ojos hacia aquello que necesitamos saber, encontrar...que desde la verdad nos da el veredicto, que, aunque pueda ser doloroso...es necesario y nos ayuda a cambiar la perspectiva y pasar de las preguntas a las respuestas...

¿No es sencillo?

Bendita tecnología divina.

lunes, 17 de noviembre de 2008

SIEMPRE



Siempre hay un motivo para la alegría, siempre

A pesar de las barreras,
del cansancio, de los vacíos que deja
tu distancia, tu silencio, tu vida.

Siempre está ahí...

en el sustento de este vaso frágil,
que guardan con cuidado los custodios del alma...
manteniéndolo oculto, esperando a que llegues
porque lo haces
y encuentras el resquicio que te permite entrar, invadirlo todo
invadirme...
y me llevas.

Mas siempre hay un motivo, siempre...

Y quiero creer que mi ausencia será breve...
por muy poco,
aún viviendo a expensas de tu codicia insaciable,
tu mano que aprieta,
tu cadena
tu lazo
tu suspiro

Y sólo quiero esperar, sólo puedo...

Y mi sustento es la alegría, alegría de saber que siempre hay un motivo

Siempre.

Y lo tengo...y tú, ¿también lo tienes?

viernes, 14 de noviembre de 2008

EL SICÓMORO

Me ha llegado una preciosa catequesis sobre el Evangelio de Zaqueo que os dejo como reflexión para el fin de semana.

A mi me ha ayudado mucho, ayer tuve una experiencia dolorosa y que aún no he digerido, pero bueno, yo sé cómo soy, y me consuela saber que Dios también lo sabe.

Espero que os guste...¡Buen fin de semana!




El Sicómoro de Zaqueo. (Lucas 19, 1-10.)
Ángel Bellido Alem
22-04-2007
http://www.camineo.info/news/121/ARTICLE/2621/2007-04-22.html

Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quien era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista le dijo: "Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede en tu casa". Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo todos murmuraban diciendo: "ha ido a hospedarse a casa de un pecador". Zaqueo puesto en pié, dijo al Señor: "Daré la mitad de mis bines a los pobres; y si en algo defraudé a alguien le devolveré el cuádruplo". Jesús le dijo: " Hoy ha llegado la salvación ha esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.

No trataremos todos los aspectos de esta palabra, como cabría, dado que trata abundantemente de muchos matices como por ejemplo: De la búsqueda del encuentro con el Señor. De los métodos para esta búsqueda. De los efectos de la conversión. Del desprendimiento de bienes. De la acogida en la casa de uno, etc. Hay para escribir largo y tendido sobre esta riquísima palabra, que no tiene desperdicio. Nos vamos a centrar en el árbol, El sicómoro, que es casi lo más accesorio, lo que pasa más desapercibido, de lo que casi nadie se refiere, y que no es ciertamente insignificante en nuestra vida. Por ello desvelamos rápidamente lo que entendemos que es el sicómoro.

En toda la cristiandad, la figura de María como portadora de Jesús al hombre tiene suma importancia, como lo son los profetas, portadores que anuncian al hombre a Jesús, así de igual forma sucede con todo acontecimiento del que se vale el Señor para anunciarse, o hacerse visible, por ello, el sicómoro sin más es la figura del elemento propicio para que tu y yo nos encontremos con Jesús, que es nuestro Moisés, que nos conduce a la vida libre, en medio de toda la iniquidad propia y ajena.

Sobre la falsa interpretación de las vicisitudes:

El sufrimiento tiene muchas vertientes, y sabemos de algunas de ellas, porque con sufrimiento nos ha rescatado el Señor, cuyo sufrir le ha llevado hasta la muerte. De todas las vertientes una de ellas es que el sufrimiento te saca de la burguesía, de la fantasía, de la nube acolchada de cada día y te sitúa en la realidad absoluta.

La pretensión del sufrimiento, no tiene respuesta, no sabemos la mayor parte de las veces ¿por qué? Solo Dios lo sabe. Pero seguro que no es humillar, ni disminuir al ser querido por Dios, pero puede servir para vaciar del orgullo personal al ser, para poderse remitirse al creador, para acercarse sobre la realidad al Señor de los Señores, y así solicitar impetrar su ayuda.

Otra cosa es que, el orgulloso se ve agredido al contemplar su debilidad, y su ofensa le conduce a separarse de Dios, a juzgarlo como injusto, en lugar de ver la Misericordia, que Dios tiene para con nosotros, que nos despoja de lo que nos sobra, de lo que nos habíamos creído falsamente, y ha poder dirigirnos sobre nuestra verdad a Dios libres de lo que no éramos, de lo que nuestra vanidad falsamente nos había echo creer y que nos impide ver a Dios que está solo en la verdad.

También a nivel existencial puede uno darse cuenta que cualquier circunstancia de sufrimiento de limitación en nuestros proyectos que se nos presenta como la oportunidad de vislumbrar al Señor, son aspectos que se parecen al sicómoro. Por eso, cuando empezamos a sufrir, el Señor nos convoca a solicitar su ayuda, a buscarlo a tener interés por el. Por ello, las circunstancias que nos llevan a la cruz que es nuestro árbol por excelencia son paralelos del sicómoro.

Desde la altura de la Cruz las garantías del encuentro con el Señor son totales, allí el Señor está, súbete sin dudar, que este madero te permitirá comprender ¿qué me pasa?, ¿porqué te llama el Señor? ¿Por qué desea encontrarse contigo?, ¿por qué conoce tu nombre y se hace el encontradizo? No creas que el desee que sufras, o que te veas limitado en las cosas temporales y terrenas, es justo todo lo contrario, El Señor desea que seas feliz por encima de las cosas que nos rodean, que te trasciendas, que alargues la vista y veas parte del cielo, por encima de la cizaña que nos impide ver a Dios.

Zaqueo sube al sicómoro. ¿Qué es el Sicómoro? Es un medio, un árbol, una pieza no decorativa y muy providencial que está en nuestro camino y en el camino del Señor.

Y.... ¿donde esta tu sicómoro o el mío? El nuevo Sicómoro es la Iglesia para nosotros, es un lugar preferente donde se tiene acceso al Señor, por donde seguro el Señor pasa.

Es verdad que la Iglesia es algo más que un simple sicómoro, por lo tanto si ponemos las cosas en su sitio, el sicómoro sería un resalte, un escalón, ya que la Iglesia es mucho más, es el cuerpo místico de Jesús, institución directa del cielo en la tierra, cuyos miembros somos todos nosotros, piedras vivas del templo y como cabeza es Jesucristo. Por lo tanto, no pretendemos con esta comparación dogmatizar, ni desvirtuar la doctrina oficial, que tan presente tenemos y de la que no quisiéramos desviarnos en nada.

Nosotros, somos pequeños como Zaqueo y la carga de nuestros pecados nos ha encorvado, con lo que nuestra medida es aun menor. Encima, nos vamos mirando siempre a nosotros mismos por nuestro egoísmo, por lo que no vemos casi nada cuando alzamos la vista, y Satanás nos ha comido la moral, o sea, que solo vemos el suelo. Vamos, que nuestro ser ya no alcanza a mirar a nada, y así estamos en medio del tumulto, de la multitud que nos sitúa en desventaja, de la vorágine de la supervivencia de cada día.

Pero, en el camino por donde pasa Jesús hay sicómoros, para que tu pequeñez no te impida vislumbrar al Señor. Y eso es la Iglesia, un lugar donde por su altura se facilita la visión del Señor, que ha buen seguro pasa por allí.

Y fruto de esa elevación artificial, de esta escalera espiritual que es el sicómoro, tus ojos y los míos pueden ver el rostro de Jesús, que permiten que el directamente desde allí te diga, en una palabra, o Eucaristía, por medio de un hermano en la Fe, o en la homilía del Sacerdote: Zaqueo, o, Juan...o, Luisa... quiero ir a tu casa, conviene que yo vaya a tu casa.

¿Para qué te crees que estaba allí el sicómoro?, ¿para hacer bonito? pues no, estaba para ti y para mi, ese es el sentido del sicómoro, y por eso el Señor lo ha creado y lo ha dejado crecer. Porque toda la creación ha sido creada para el servicio, y tu y yo también, a pesar de que no queremos servir a nadie

Me acuerdo de San Juan de la Cruz, al que escuchaban San Juan de Dios y Santa Teresa de Jesús, y de San Vicente Ferrer, que llevados al púlpito, arrastraban con el mismo evangelio que todos conocemos a pueblos enteros, que le seguían al pueblo cercano siguiente, cuando los medios de transporte eran los pies y el burro. Como me impresiona pensar que la predicación eleva la vista espiritual de las personas, las sube al sicómoro, para que cada uno se sienta personalmente llamado por el Señor. ¿No te fijas que tu y yo debemos hacer lo mismo en la medida que la Gracia nos lo concede?

Te das cuenta de lo importante que es que te subas al sicómoro, que si no vas a la iglesia a lo mejor no te enteras de que el Señor te llama. Te das cuenta que el Señor con su llamada transforma a Zaqueo de un sucio y asqueroso ladrón al servicio del poder de la ocupación y de si mismo, a un ser que al convertirse transforma su egoísmo en generosidad, que pasa a ser una persona querida donde fue odiada.

Te das cuenta de lo importante que es llamar al Señor ahí subido en la rama del sicómoro, cuando tienes la angustia pegada al paladar, porque vas al paro, o tienes que parir, o los análisis han salido mal, y ya supones lo peor, que hay que gritar ¡Señor que estoy aquí! mándame llamar, -como Pedro en el agua-, “que sucumbo, dime algo, que no resisto mas.”

Te imaginas....que el rey en su paso públicamente y mirándote a ti, te diga: "Raquel", como si te conociera, como que te conoce... que vuelco te da el corazón de repente..... Y que desea ir a tu casa, que es de una familiaridad, de un privilegio que no todo el mundo tiene, y lo manifiesta públicamente.

Hay catequistas, que no han pisado tu casa o hermanos de alto estanding, que no te vienen a ver, y tú estatus social o inteligencia no da para que hablen contigo, o para que les guste pasar la tarde contigo.

Pues bien, no es el rey el que te llama y pone tu nombre en su boca, es nada menos que el Rey de reyes. Dios mismo en la Tierra el que te dice,.....lo que anhelo, lo que deseo como Rey, lo que me gustaría es que tu me recibas en tu propia casa....!no te parece demasiado ¡

Así de fuerte, de inmensa es la llamada del Señor, que hace que uno se dispare, corra a adecentar el lugar, a ponerlo limpio, aseado, en condiciones de recibirle y ¿cómo se hace esto? Pues, quitando los trastos, todos los pecados, confesándose, poniendo orden en la casa espiritual, para darle una dignidad que no tenía, y eso es lo que hace Zaqueo, convirtiéndose, quitándose de encima lo que lo manchaba, lo que hacia que todos lo miraran mal, porque era un ladronzuelo que se quedaba con parte de los impuestos, engordando la cifra que tenían que pagar. Por eso dice: "devolveré el cuádruplo de lo que robé" eso es la conversión y el cambio de dirección. Antes decía Zaqueo, todo para mi, y pasa a decir: No quiero nada, lo dejo todo, por que tu vengas conmigo. Vamos que Zaqueo pasa de se pagano, a ser cristiano así en un momento. De robar a devolver.

De apropiarse de lo ajeno a ser caritativo. De ver su necesidad insaciable y por encima de todo, a darse cuenta de que el otro lo necesita más que él. Impresionante. Y el, que era peor que los publicanos, que solo le importaba él, pasa a ser cristiano, donde ese espacio del yo lo ocupan los demás.

Otra cosa que hacemos al arreglar la casa, es poner luz, lavar, fregar bien la zona, poner la mejor vajilla, etc., etc. pues es todo esto lo que significa convertirse, cambiar mover y ordenar nuestra vida para que el Rey de reyes esté a gusto, cómodo, y no se manche con nuestros pecados, nuestra avaricias, nuestros malos pensamientos, nuestra podredumbre, por eso, necesitamos lavarnos con una buena ducha, un buen baño que es la confesión y el bautismo.

Por eso: …. ¡Bendito sicómoro! ¡Bendita pequeñez que nos llevó al encuentro con el Señor! ¡Bendita angustia que nos lleva al Padre, a reconocerlo como Dios e implorar su ayuda, cuando no podemos más! ¡Bendita podredumbre y miseria egoísta que lleva a Jesús ha decir: "conviene quedarme en tu casa"! ¡Bendito pecado que mereció tan grande redención!